TRATANDO DE AGRADAR AL PÚBLICO PDF Print E-mail
Written by Alex   
Thursday, 10 September 2009 18:00

 “Porque  ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios?  ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres?  SI YO TODAVÍA ESTUVIERA TRATANDO DE AGRADAR A LOS HOMBRES, NO SERÍA SIERVO DE CRISTO”


Podemos decir que las anécdotas de nuestra experiencia espiritual, sin aparente importancia para quienes no las vivieron, han edificado mucho más nuestra fe y nos han dado mayor crecimiento que las grandes señales y milagros de Dios que hayamos presenciado en los años de nuestra vida cristiana.    Como ejemplo particular, perdónenme que me permita compartirles una que me llenó de gozo y quedó grabada en mi memoria.

En mi primer año de convertido, recién bautizado con el Espíritu Santo, nos reunimos una noche para orar en grupo, cuatro hermanos, todavía jóvenes, en casa de uno de ellos y en la alcoba, dos sentados al borde de una cama y dos al borde de la otra cama.

Cuando estábamos en profunda adoración, todos alabando y orando en Lenguas, en voz alta, con la manifestación sensible del Señor, de repente se partió el larguero de la cama que se sostenía el colchón, en el cual yo estaba sentado, y caímos al suelo con gran estrépito, pero sin interrumpir la oración o alabanza en Lenguas, solo que entonces la continuamos riendo simultáneamente en gran manera…..riendo y hablando en Lenguas !  

Fue algo extraño y sorprendente, pero era tan fuerte la vivencia espiritual en ese momento, que aún sin verlo con mis ojos físicos, podía describir el aspecto de nuestro Señor Jesucristo, presente en ese momento.    Lo vi o lo sentí, no sé cómo decirlo y me pareció que era un joven como nosotros, de aspecto bastante velludo o peludo, como los árabes o los semitas, y lo más importante:  estaba también riéndose con nosotros !

Para quien no lo ha vivido, puede parecer algo surgido de nuestra imaginación, o peor, una vana presunción o jactancia nuestra, siendo que lo compartimos por afecto fraternal, con sencillez y sinceridad, pero el Espíritu da testimonio a nuestro espíritu en estas gozosas experiencias de encuentros personales con nuestro Señor, de que Él vive.      Esto que les compartí me quedó grabado como cimiento, por haber sucedido en los primeros meses de mi vida cristiana, en ese tiempo que acostumbran llamar “el primer amor”.

Inevitablemente recordaba esta jocosa experiencia, por contraste, cuando encendí la radio de mi carro en la hora de la predicación del medio día, mientras me trasladaba desde mi trabajo a la casa y pasaban una predicación o enseñanza del conocido pastor argentino Dante Gebel.    No miento si digo que estuve más de media hora esperando escuchar alguna cita bíblica o mencionar a nuestro Señor Jesucristo, pero todo el tiempo se la pasó ese predicador hablando sobre la psicología de los varones y las mujeres en sus relaciones conyugales, e intercalando muchos chistes que hacían reír a carcajadas a su auditorio de jóvenes.     Me imagino que haciendo los ademanes y gestos de un cuentachistes de taberna, los mismos que hace en su espectáculo televisivo para competir por el raiting comercial.     En uno de esos shows lo vi entrevistando a los cantantes Montaner y “el Puma”, haciendo chistes sobre las zapatillas palurdas de Montaner.   Curiosamente, los tres se pasaban la mano para arreglarse sus largas cabelleras con arreglos o peinados blowers, mientras trataban de agradar al público televisivo.    

Lo primero que narré, fue gozo en el Espíritu.    Lo segundo narrado, es solo DIVERSIÓN Y ENTRETENIMIENTO, PARA AGRADAR A LOS HOMBRES O A LOS ESPECTADORES Y OBTENER LUCRO.

Y este es el meollo de la cuestión:  Pretenden algunos predicar el Evangelio como pretexto, TRATANDO DE AGRADAR AL PÚBLICO, sea con chistes, con escenarios impactantes, con disfraces, con bailarinas sensuales de ballets seudo-hebreos, con juego de luces y vestidos brillantes.    Buscan el agrado de sus oyentes, que les produzca ganancia económica.

PERO NUNCA DENUNCIAN NI MENCIONAN EL PECADO, NUNCA LLAMAN AL ARREPENTIMIENTO Y A LA SOBRIEDAD.  

Engolosinan al público ofreciendo el ansiado éxito terrenal y la prosperidad económica, practicando unos principios psicológicos que agigantan la autoestima.

“Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el Evangelio, ASÍ HABLAMOS;  NO COMO PARA AGRADAR A LOS HOMBRES, sino a Dios, que prueba nuestros corazones”

(1 Tesalonicenses 2 : 4)

En nuestro mensaje anterior, tratábamos el tema “Apacentándose a sí mismos”, sobre la predicación de ciertos pastores sobre sí mismos o sobre su ministerio y sus obras, más no sobre Cristo, el Evangelio y la salvación de las almas.

De continuo se jactan ante sus seguidores o sus oyentes, sobre sus hazañas religiosas, sobre la historia y el crecimiento de su misión, estableciendo como fiestas de guardar en sus iglesias, el cumpleaños del idolatrado ministro fundador o presidente, o el aniversario de la construcción del templo, etc.     

“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”

(Gálatas 6 : 14)

Nunca en la Iglesia naciente, como podemos verlo en el Nuevo Testamento, los apóstoles predicaron sobre ellos mismos o sobre los otros apóstoles, ni se jactaron de las muchas iglesias que habían fundado, solo predicaban a Jesucristo y su Evangelio, demandando el arrepentimiento y la conversión de sus oyentes, para salvación de las almas.

“Respondió Juan y dijo:  No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del Cielo”

(Juan 3 : 27)

“Porque  ¿quién te distingue?  ¿O qué tienes que no hayas recibido?   Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”

(1 Corintios 4 : 7)

Last Updated on Tuesday, 15 September 2009 00:28
 
 

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